Por la peor carretera de Noruega

Los conductores de la costa oeste de Noruega deberían considerarse competidores de deportes de riesgo extremo. El paisaje no solo es de una belleza impresionante, sino que también ofrece retos en la conducción que superan lo habitual.

E

n lo más profundo del fiordo Nordfjorden, en la costa oeste de Noruega, se encuentra la ciudad de Stryn, con una población de aproximadamente 4.000 habitantes. En el fiordo, Rolf Olav Tenden dirige una empresa de transporte que fundó su padre hace más de 60 años.

“Con este entorno,  los camiones se someten a condiciones extremadamente duras. Ninguno de nuestros vehículos tiene más de tres años”, comenta Rolf Olav Tenden.

El Volvo FH16 ha subido la mitad de Strynfjell, el motor funciona a toda máquina y hace que la cabina Globetrotter vibre. Mientras Håvard Nesje, uno de los 32 conductores de Rolf Olav Tenden, conduce a través de un barranco sobrecogedor, señala una cima cubierta de nieve que llega hasta el claro cielo azul.

“Aquí existe un gran riesgo de avalanchas en invierno. La succión que crea la avalancha de nieve acumulada hace que los árboles a lo largo de la carretera se desintegren. Y cuando esto ocurre, lo último que quieres es estar conduciendo por esta carretera”, nos cuenta.

Abajo, a nivel del agua en Nordfjorden, es otoño, pero por cada metro que sube este camión de 52 toneladas hacia la cima de la cordillera, el invierno se hace cada vez más tangible. El estado de la superficie de la carretera cambia de húmeda a helada y hasta nevada. De vez en cuando, las ruedas motrices derrapan en la superficie resbaladiza.

“Los conductores extranjeros que no están habituados a estas carreteras, que no disponen del camión adecuado o del equipo correcto, normalmente tienen problemas en estas pendientes. Cuando los neumáticos pierden agarre, el vehículo se desliza hacia abajo por la carretera y se detiene en una curva. Entonces es cuando los servicios de grúa del valle tienen que enviar los camiones de rescate”, explica.

Pero Håvard sabe cómo enfrentarse a una cima alpina. Con solo tocar un botón en el panel de instrumentos, eleva el bogie del tercer eje 20 centímetros con respecto a la superficie de la carretera y de este modo transfiere más peso al eje motriz. Si con esto no es suficiente, para conseguir un agarre seguro en la superficie subyacente, la única opción es parar el camión, ponerse el chaleco reflectante de seguridad, salir de la cabina y colocar el elemento que todos los conductores que conducen en Noruega en invierno deben llevar por ley: las cadenas para nieve. Una vez que las ha colocado en los neumáticos, normalmente el camión no tiene más problemas para ascender la pendiente. Håvard tiene este Volvo FH16 desde hace aproximadamente un año.

“Era el camión de mis sueños, el único que realmente quería”, nos cuenta.

ANTES DE COMPRAR

  un nuevo camión para su empresa de transporte, Rolf Olav Tenden mantiene largas conversaciones al respecto con el conductor que lo va a utilizar.

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